Nuestra capacidad para
tomar el oxígeno del aire se reduce a gran altitud y cualquier actividad
requiere mayor esfuerzo y recuperación posterior. En este caso debemos reducir
el ritmo o la distancia. Poco a poco nos aclimataremos y adaptaremos a la
altitud. Si, por el contrario, aparecen los síntomas del mal de montaña a
partir de los 2000 ó 2500 metros, se aconseja bajar a cotas inferiores para
evitar problemas.
¿Sabías que…?
La ropa y el
calzado son importantes en la realización de la actividad física.
La ropa, debe ser cómoda y permitir la
transpiración y la absorción del sudor, así como la protección de las
condiciones climáticas externas. Debe estar seca y limpia para evitar
irritaciones de la piel e infecciones por bacterias y hongos. Se desaconsejan
las prendas plásticas impermeables durante el ejercicio, debido a que impiden
la transpiración del sudor, y también, por evitar un excesivo aumento de la
temperatura corporal que puede provocar graves problemas de salud.
El calzado, además
de protegernos de las condiciones climáticas, amortigua los impactos de nuestro
peso corporal que repercuten sobre las articulaciones del aparato locomotor.
Las zapatillas deben ajustarse a los talones y el empeine, dejar espacio
suficiente para poder mover los dedos.
Noticia y vídeo relacionada con el tema:
http://www.rtve.es/noticias/20140209/muere-uno-dos-montaneros-desaparecidos-penalara/875280.shtml
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