viernes, 7 de marzo de 2014

Altitud elevada.

Nuestra capacidad para tomar el oxígeno del aire se reduce a gran altitud y cualquier actividad requiere mayor esfuerzo y recuperación posterior. En este caso debemos reducir el ritmo o la distancia. Poco a poco nos aclimataremos y adaptaremos a la altitud. Si, por el contrario, aparecen los síntomas del mal de montaña a partir de los 2000 ó 2500 metros, se aconseja bajar a cotas inferiores para evitar problemas.
¿Sabías que…?
La ropa y el calzado son importantes en la realización de la actividad física.
 La ropa, debe ser cómoda y permitir la transpiración y la absorción del sudor, así como la protección de las condiciones climáticas externas. Debe estar seca y limpia para evitar irritaciones de la piel e infecciones por bacterias y hongos. Se desaconsejan las prendas plásticas impermeables durante el ejercicio, debido a que impiden la transpiración del sudor, y también, por evitar un excesivo aumento de la temperatura corporal que puede provocar graves problemas de salud.

El calzado, además de protegernos de las condiciones climáticas, amortigua los impactos de nuestro peso corporal que repercuten sobre las articulaciones del aparato locomotor. Las zapatillas deben ajustarse a los talones y el empeine, dejar espacio suficiente para poder mover los dedos.

Noticia y vídeo relacionada con el tema: 
http://www.rtve.es/noticias/20140209/muere-uno-dos-montaneros-desaparecidos-penalara/875280.shtml

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