Debemos analizar
bien los ejercicios antes de realizarlos, para que los beneficios siempre
superen con mucho a los riesgos.
Aunque hemos dado
orientaciones sobre cómo realizar la actividad de forma más segura. El
indicador más personal es nuestra propia sensación al realizar los ejercicios.
Debemos escuchar y atender a nuestro propio cuerpo.
¿Sabías qué…? Lesiones y primeros auxilios.
El principio RIFE
se aplica en las lesiones leves de músculos, articulaciones y tendones para
reducir la hinchazón y la tumefacción que les acompaña y para facilitar una
recuperación rápida. Consiste en:
-R (reposo).
-I
(inmovilización).
-F (frío).
-E (elevación).
No debemos dejar
de visitar al médico al menor síntoma de lesión grave o persistente.
El dolor o el
malestar después de la actividad, si aparece, no es consecuencia natural de la
práctica, sino una señal que debe ponernos sobre aviso. No debemos ejercitarnos
con dolor porque podemos agravar una posible lesión y se recomienda acudir al
médico cuando:
*La parte del
cuerpo implicada no está en su posición anatómica.
*La lesión duele
mucho o el dolor no ha mermado durante varios días.
*Se escuchó un
crujido o sonido extraño en algún momento de la actividad.
*No se puede
cargar mucho peso sobre esa parte o se ha perdido algo de fuerza.
Y respecto a los demás…
No debemos olvidar
que, en la mayoría de los casos, la actividad física se realiza con más
personas que también pretenden disfrutar de una práctica saludable y el respeto
a las personas y el material se hacen imprescindibles para facilitar5 una
práctica más segura para todos los participantes. Acudir a los profesionales en
caso de dudas puede contribuir a la seguridad individual y colectiva.
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